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lunes, 9 de junio de 2014

Divertísimo Epic-3 de Junio

Aunque ya hace algunos meses que ando liado con el mundillo del triatlón, sobretodo con conseguir aprender a nadar un poco, no puedo dejar de lado mi perfil runner y el plan que tenía previsto para este fin de semana tengo que confesar que ha rondado la locura.
 
El sábado por la noche llegó una de las citas más esperadas de mi calendario, L'Endimoniada! 18km de montaña nocturna de pura diversión para quien le gusta correr por la montaña y ascendiendo hasta el símbolo de mi club de running, el Vigía de la Coscollada a 450metros.
 
En la cursa participaba junto con muchos de los compañeros de mi club y con Fran, lo cual siempre hace la prueba más divertida. Óscar y Ester también habían venido a animar, aunque en esta ocasión se quedarían en el punto de salida y llegada.
 
Poco después de la salida, en cuanto comenzaron las rampas del torrente de Pomar, el grupo se fue estirando y me quedé solo para el resto de la ascensión, que no era poco. Subimos a la Creu de Montigalá, después hasta la Vallençana y al final hasta el alto de la Coscollada, casi 9K de subida intercalando tramos suaves y otros realmente exigentes... Como me gusta subir! Todavía no tengo muy claro el por qué, pero la verdad es que disfruto mucho y, aunque sufro, siempre me quedo con ganas de volver a aquellas carreras donde la exigencia del ascenso es más grande... bajar ya es otra cosa.
 
Aunque no había tomado referencias de mi tiempo en la edición anterior, cuando hice cumbre sabía que había subido mucho más rápido en esta ocasión. Ahora tocaba el descenso y, a regañadientes encendí el frontal y comencé a dejarme caer por la fuerte pendiente que acababa de coronar. Enseguida entramos en corriols con algunas piedras, después pista ancha para después volver a trialeras, donde justo los que me precedían no tenían frontal y tentaban a la suerte en cada paso, realentizando también el mío. Aunque la verdad es que esto último no me importaba demasiado.
 
Tras un último tramo de subida que se me atragantó un poco, llegaba la bajada más técnica por el cortafuegos de una torre de alta tensión, donde tuve la mala suerte de tener delante a una de las primeras chicas que bajó realmente lenta. Por no molestarla en su buena posición y también debido a mi falta de agilidad en esta disciplina, perdí bastante tiempo aunque también me sirvió para reponer fuerzas.
 
Una vez llegado abajo, quedaban unos 5K para meta, tuve un amago de calambre en los gemelos y me paré unos segundos a estirar bien. El fantasma de lo que sufrí en esos últimos kms el año pasado volvió a mi cabeza, pero la experiencia es un grado y decidí dosificar.
 
Los siguientes kms transcurrieron reservando fuerzas e hidratándome bien en los avituallamientos, tanto que llegué al último km con bastante energía para el esfuerzo realizado. Sin embargo, al ver el alucinante tiempo que marcaba mi crono decidí darme un homenaje y no llegar fundido a meta esta vez. Al girar al paseo marítimo donde se encontraba la línea de meta, Ester, Óscar e Iván junto con los grandes Running Vigía me dieron el último empujón para llegar levitando hasta el arco de meta. 1h44' y pico... 7 minutos mejor que el año pasado! Increíble!
 
A las 2am conseguí acostarme y relajarme después de una noche tan feliz, pero a las 8am ya estaba en pie para cumplir con una palabra. Me tocaba acompañar a mi amigo Carlos a hacer los 10K de la cursa de La Maquinista.
 
A las 9am se dio la salida, aunque no estaba previsto, tuve la suerte de reencontrarme con Darío y con Clau después de algún tiempo, lo cual siempre te alegra la mañana. Ánimo Darío con tu lesión!
 
Carlos llevaba tiempo sin entrenar, pero animado por el desayuno prometido de después, echó coraje y comenzamos a rodar sin ritmo fijo con una cadencia que permitiese sobrevivir a una mañana de calor bastante sofocante.
 
Me sorprendió el radical decremento de participantes en esta carrera desde la edición anterior y que después pude comprobar que ha sido de la mitad (2000participantes en la 10K en 2013 por 1000 en 2014) y, aunque este año variaron el recorrido para sacarlo del polígono y meterlo en la ciudad (un acierto bajo mi punto de vista), está claro que algo han hecho mal.
 
En cuanto a la carrera, me divertí bastante animando a Carlos a no desfallecer y conseguir finalmente superar el reto en algo más de 1h10'. Pero también me lo pasé muy bien disfrutando de un segmento de la carrera donde los corredores interactuan más entre ellos, animándose y dialogando mientras intentan que los kms no se hagan interminables. Muy divertido!

 
Al acabar, como se había firmado en el contrato inicial, nos fuimos a desayunar disfrutando de la terracita de las piscinas de Torribera.
 
Y llegó el lunes, festivo para nosotros, tercer día sin trabajar y tercera carrera: en esta ocasión eran solo 5K para la cursa de las fiestas de Trinitat Vella. Una prueba de barrio, organizada con pocos recursos pero con muy buena voluntad... además, aunque el número de participantes no es muy elevado (puede rondar los 100-120), había una representación de un nivel más que aceptable.
 
La salida, como es tradición, se realiza en una pendiente de subida del parque de la Trinitat Vella. Yo esta vez corría solo y, aunque iba algo cargado de piernas ya, quería hacerlo bien y me puse en segunda línea después de los 'pros'.
 
En cuando la prueba comenzó, los primeros alargaron el grupo, yo me quedé en un segundo segmento, más o menos entre los 20-30 primeros. Pero no tenía ninguna intención de forzar y me asenté en un ritmo bueno para mí. A pesar de que la distancia no era nada inquietante, el perfil de la carrera es muy toboganero y te exprime a cada manzana intercalando subidas y bajadas continuas, de modo que si no conoces la carrera es posible que se te quemen los fusibles a pesar de ser corta. Eso le pasó a algunos de los primeros corredores que me fuí encontrando tirados en el suelo recuperando el aliento.

 
Al final, vuelta al parque de la Trinitat para completar los 5,4kms de sube y bajas en algo más de 23' y firmar un Epic-3 inesperado (ya que hace una semana no tenía previsto correr las tres) pero super divertido.
 
Ahora a volverse a poner el chip de Triatlón y darle caña a la piscina y a la bicicleta... mi rodilla me lo va a agradecer. A entrenar!!!

miércoles, 26 de febrero de 2014

Maratest tras Marasemana

Con Óscar ingresado por una infección de orina y tras una semana bastante dura entre horas de hospital y viajes por trabajo, mi motivación para ir a correr los 30K de la Maratest estaban bajo mínimos. Aún y así, la insistencia de Ester y el ver que Óscar ya estaba muy animado me convencieron para al menos hacer acto de presencia y no tirar a la basura los 20€ de la inscripción.

Llegué bastante temprano al parking del Màgic Badalona, con lo que aparqué fácilmente y pude ir a desayunar tranquilamente antes de encontrarme con los Vigías y algunos compañeros de mi trabajo que también venían en la fase final de nuestra preparación para la maratón que se acerca de forma inminente. Tras los saludos y algunas fotos, hicimos algo de trote antes de comenzar: me encontraba muy cansado, pero obviamente fresco de piernas tras una semana prácticamente sin entrenamientos.

Sin demasiado tiempo para estirar y habiendo saludado a muchos corredores conocidos (lo cual es siempre una alegría), me dirigí a la salida junto con mi compañero de trabajo Fran que sería previsiblemente mi acompañante durante gran parte de la prueba ya que habíamos fijado un ritmo de 5’30”/km al menos hasta el 20K.

Se dio la salida poco después de las 9am y a pesar que la temperatura no era todavía alta, el sol y el cielo raso hacían presagiar que la segunda parte pasaríamos calor. La idea era salir tranquilos para en la segunda mitad de la carrera que cada uno impusiera su ritmo… en mi caso tenía claro que sería ritmo-supervivencia.

Los primeros kms fueron cayendo bastante cómodamente aunque el ritmo estaba más sobre los 5’15” que en lo marcado inicialmente, debido sobre todo a la marea de corredores que te lleva y a la predisposición de Fran a correr más de la cuenta (por eso lo llamo, el Potrillo J). Con esto, hicimos el primer 5K en 26’50” para llegar al paseo marítimo de Badalona.

Poco después comenzamos un tramo de doble sentido donde nos cruzábamos con los corredores que lideraban la prueba. Nos entretuvimos bastante animando a los Vigías y conocidos que íbamos viendo, y completamos los 10K iniciales en algo más de 53’.

De vuelta sobre nuestro pasos, volvimos a entrar en Badalona, esta vez para callejear por la zona centro antes de volver en dirección al Pabellón Olímpico desde donde habíamos salido inicialmente para completar la primera vuelta en 1h20’, con más de 2 minutos de adelanto sobre lo previsto. Comenté a Fran que era momento de dosificar un poco para guardar algo de cara al tramo final de la prueba y estuvo de acuerdo… sin embargo, llegamos al 20K con un parcial de 26’52” en el último 5K que seguía por encima de lo previsto… está claro que nos costaba fijar ritmo y yo tenía claro que me pasaría factura.

Poco después del avituallamiento del 20K, Fran necesitaba evacuar y me dijo que ahora me pillaba, ok! Continué un poco más despacio para esperarle, pero de repente me dio un apretón de campeonato!... necesitaba un lavabo urgente… miré a mi alrededor y vi un club náutico, sin pensarlo corrí hacia el interior sin mirar a los lados y entré por un pasillo lleno de vestuarios hasta que encontré el tesoro que buscaba. Qué alegría más grande!

Volví a la carrera habiendo perdido algunos minutos y algunos gramos de carga, pero con una cara de felicidad notable. Me faltaban 9K y en ese momento tenía claro que los podría superar relativamente bien… Sin embargo, una reacción inesperada me hizo consciente de que podía aumentar el ritmo, nada de 5’30”, haría los últimos 9K por debajo de 5’, y me sentía seguro de poder y disfrutando de cada metro que avanzaba. Además, el aumento de ritmo unido a los minutos perdidos en la parada técnica, me permitieron adelantar a muchos corredores, lo cual sin ser el propósito siempre te da un plus de energía.

Poco antes del 25K ya había enlazado algunos parciales por debajo de 4’50” y sin esperarlo, me encontré con Fran. Se había tomado el gel y la había sentado bastante mal teniendo que parar. Me animó a seguir mientras se recuperaba y seguí adelante.

Tras volver a entrar a Badalona, ya quedaba poco y seguí exprimiendo la máquina para no perder ritmo a pesar que las piernas ya empezaban a quejarse un poco. Quería ver todo lo que podía dar, pero también dedicarle a Óscar el esfuerzo.
 
 
Al final crucé la meta en 2’41’03” con la satisfacción de estar bastante por encima de mis expectativas iniciales, pero con los gemelos casi en la nuca. Tras saludar a algunos Vigías que esperaban en meta y ver como Fran llegaba sabiendo sufrir los últimos kilómetros, me marché de nuevo a Vall d’Hebrón para volver a estar con mi nene que me recibió con una gran sonrisa y un superabrazo. Sin duda el mejor premio del día.

A tres semanas de la maratón, es la primera vez que tengo buenas sensaciones en poder conseguir el reto. Ahora, con Óscar ya en casa, tengo que poner el resto para lograrlo. A entrenar!

lunes, 10 de febrero de 2014

Corre amb l'Apel·les y los Vigías

Aunque en Polinyà ya hice mi primera carrera como Running Vigía, esta podía considerarse mi debut oficial con el equipo: Corre amb l’Apel·les era mi primera prueba de la liga interna del club y además, aunque mi camiseta Vigía todavía está cocinándose, el presi Toni me consiguió una de alquiler para salir ya a defender los colores de la institución.

Aunque la carrera comenzaba a las 10am, poco después de las 9am ya estábamos en el instituto Apel·les recogiendo nuestros dorsales y la repleta bolsa del corredor. Ester se había animado a última hora a apuntarse y así estrenar sus nuevas zapatillas Adidas de montaña, aunque se tratase de una carrera por asfalto. También estaban mis cuñados Sonia y Marco, y junto a muchos más, formábamos la marea Vigía de más de 20 personas… creo que claramente el club con más representación en la carrera.

Tras la foto de familia, nos fuimos hacia la salida, donde cada uno se ubicó en las posiciones que creía más adecuadas a sus objetivos. Yo me puse con un pequeño grupito de Vigías en la parte central, aunque en principio iría solo y después de bastantes carreras me había puesto mi MP3 para que la música me acompañase.
 
Era la primera vez que participaba pero, aunque no conocía el recorrido, había estudiado la altimetría y era consciente de que no era para nada una carrera en llano sino más bien al contrario. Cada una de las dos vueltas tenía forma de U, con fuerte descenso en la primera parte y una subida contundente en la segunda. Y la altimetría no miente… Apenas unos metros después de la salida, giro a la derecha para callejear en suave descenso un par de manzanas y, de repente, una brutal pendiente en línea recta que ponía a prueba las rodillas solo comenzar. Como no podía ser de otra manera, a pesar de la multitud inicial y no salir demasiado acelerado, llegué al 1K en 4’ exactos.

En siguiente tramo transcurría por los caminos de tierra del parque de Can Boixeres, revirando continuamente por los diferentes senderos que a veces te hacían no saber muy bien cuál era el trazado correcto de la carrera. Aún y así, también era una parte rápida con la que llegué al 2K en 4’35” de parcial. A partir de aquí, tocaba recuperar el desnivel concedido. Justo cuando comenzaba el primer ascenso por un pequeño camino de tierra colindante al parque, Álex un compi de los Vigía llegó a mi altura, juntos superamos bastante bien este primer repecho, para llegar a un llano ya en asfalto donde estaba el hito del 3K. 5’09” de parcial, nada mal para lo superado! Pero poco tardamos en encontrarnos el siguiente obstáculo: otra subida, esta vez en asfalto, más larga que al anterior. La subimos a velocidad de crucero, pero yo solo pensaba en que tenía que dosificar bien para que en la segunda vuelta no me dejase KO. Así que llegamos al 4K con un parcial de 5’27” que reflejaba la exigencia del km.
En algunos giros podíamos ver los corredores que teníamos por delante y por detrás, con lo que involuntariamente tenías referencias de lo cerca o lejos que estaban los Vigías más cercanos. Supongo que por la novedad de competir en la Liga Interna del club, esto me motivaba a apretar para que por detrás no se acercasen demasiado… por delante los que había estaban a años luz de mi nivel con lo que tampoco había mucho que hacer.

Al llegar al avituallamiento y cruzar el 5K en 22’20” sabía que había forzado algo por encima de mi nivel, con lo que el primer tramo de bajada dosifiqué un poco para recuperar el aliento. Poco duró la calma porqué al volver a la gran rampa de bajada me tiré en picado alargando la zancada y volcando el cuerpo hacia adelante. Bajé muy rápido y superé a varios corredores que me sacaban 20-30 metros antes de la pendiente para completar el 6K en el punto más bajo en 4’11”.
A pesar de la aceleración, Álex volvió a enlazar rápidamente conmigo y entramos juntos en todo el tramo de virajes del parque. Poco después del 7K comenzó de nuevo el primer tramo de dura subida, me comencé a notar justito, pero me obligué a mí mismo no perder contacto con mi compi Vigía. Sufrí y aguanté, hasta el pequeño respiro que los llevaba al último repecho importante en el 8K. Allí me descolgué un poco, pero sabía que tocaba dosificar en los últimos metros de ascensión para poder correr a buen ritmo el kilómetro final.

Por el crono ya iba viendo km tras km que la prueba sería corta, y así fue, tras mantener un buen ritmo durante la parte final, llegué a meta con algo más de 9,75km en el GPS y un crono de 44’19” totalmente inesperado y que creo que no hubiese logrado de no ser por la compañía de Álex en un buen tramo de la prueba y la competitividad innata de que la prueba puntuase para la Liga interna con compañeros Vigías pisándome los talones J. Había llegado el sexto!
Tras recuperar el aliento, me quedé en meta saludando a los compañeros de equipo que iban llegando hasta que poco después de la 1h5min llegaron Ester y Sonia juntas a meta. El tiempo me sorprendió bastante, ya que Ester está muy lejos de su mejor forma y la prueba no ayudaba demasiado, sin embargo se quedó bastante cerca de su MMP… quizás algo tuvieron que ver su zapatillas nuevas.

Tan pronto llegó, corriendo a por nuestro bocadillo de butifarra y chocolate con Magdalenas. Una mañana ideal y que me deja buen recuerdo de esta carrera que, aunque sencilla y con algunos errores de organización (sobre todo en el trazado), tiene su encanto.
Ahora toca seguir el plan de entrenamiento a apenas 1 mes de la maratón… Las sensaciones son cada vez mejores aunque lejos de ser ideales, pero lo que más me preocupa es el dolor de la rodilla después de cada carrera, y hoy no es una excepción L.

lunes, 20 de enero de 2014

Polinyà bajo la lluvia - El Retorno

La historia se repetía y, al igual que el año pasado, disfrutaríamos de una cursa de Polinyà pasada por agua. Me encantan las pruebas por montaña con lluvia, son mucho más divertidas si cabe y le dan un encanto especial… aunque quizás sea una visión muy particular con la que la mayoría no esté de acuerdo.
A las 10 de la mañana, mi cuñado Sergio pasó a buscarme por casa para ir al punto de encuentro con el resto de la familia Running Vigía que también participarían. Era la primera carrera desde que me inscribí en el club pero me sentí muy bien acogido desde el inicio por todos los miembros que asistieron (incluidos mis cuñados Sonia y Marco).
En cuanto llegamos a Polinyà y recogimos los dorsales, comenzó a llover y ya no pararía hasta acabar la carrera. Aun y así, el ambiente era muy bueno y el número de corredores era sensiblemente superior al año anterior. Una vez finalizadas las pruebas infantiles, nos ubicamos en la línea de salida, demasiado delante para mi gusto pero al ir en grupo respeté la decisión de la mayoría.
 
Mi objetivo para la cursa era ver como estaba con respecto a mi tiempo del año pasado para tener una idea de cómo llevo el planning para la maratón, así que desde la salida hice mi carrera en solitario. Poco después del inicio me di cuenta que no cumpliría el objetivo ya que el recorrido no tenía nada que ver con el de las ediciones anteriores, con lo que se trataba de hacerlo lo mejor posible y punto.
 
El tramo inicial por asfalto unido a la posición avanzada de salida hizo que cubriese el 1K en un 4’17” que era una locura con lo que tenía por delante y mi forma actual. Había que reservar fuerzas o sufriría mucho mucho. Poco después abandonaríamos ya el segmento urbano para entrar en los caminos de montaña que todos esperábamos.
 
Aunque se hacía algo duro, era consciente de que muchos de los corredores que tenía detrás me tenían que ir adelantando porqué mi salida había estado por encima de mis posibilidades, así que no me obsesioné y marqué mi ritmo adelantando únicamente a algunos corredores que se habían presentado con zapatillas de asfalto y se hundían y resbalaban cada vez que se encontraban con terrenos un poco complicados. Como si no fuese suficiente, los pobres eran recriminados por muchos otros que les intentaban superar por tramos estrechos donde era complicado… al menos creo que habrán aprendido la lección de que con una Noosa no se puede hacer una carrera de montaña y además con lluvia.
 
A diferencia del año pasado donde se alternaban fuertes descensos con duras subidas, el recorrido de este año ser podía definir como una subida bastante constante hasta el 7K que iba cargando poco a poco las piernas dando pocos descansos donde recuperar. Con el ritmo de crucero que me había fijado pude aguantarlo bastante bien aunque no sin sufrirlo como es de ley cuando te esfuerzas, pero poco después del 7K llegamos a un tramo que conocía y sabía que llegaba ya la bajada.
 
El inicio del tramo de bajada fue una auténtica locura! Los primeros 100 metros consistían en una pendiente pronuncia de barro que resbalaba a muerte. Durante un momento me sentí dentro de una prueba de Humor Amarillo donde los chinos no dejaban de patinar y estaban a punto de romperse la crisma. Tras pasar esta prueba, venía un terreno mucho más cómodo donde pude subir mucho el ritmo y hacer algunos parciales de 4’30”/km.
Justo antes del 9K nos sacaron del camino hacia una trialera que bajaba en picado bosque a través. En cuanto tomé el desvío, comenzó a diluviar. Bajé bastante rápido (para lo que acostumbro) disfrutando mucho del tramo hasta entrar en el casco urbano de nuevo donde esperaba un último esfuerzo de subida antes de llegar a meta, totalmente empapado con un crono de 49’48”.
 
 

 


Después de llegar, recogí mi trofeo: un buenísimo bocadillo de butifarra que disfruté junto al resto de la pandilla Vigía.
Como conclusión, otra edición de Polinyà que reafirma mi predilección por esta carrera y todo lo que la rodea y, a nivel personal, buenas sensaciones en general aunque me veo lejos todavía de la forma adecuada para afrontar la maratón con garantías. A entrenar!
 

jueves, 2 de enero de 2014

Con un par de Nassos 2013

Aunque los 46’24” de esta edición de Nassos no pasarán a la historia entre mis mejores marcas en un 10K, son una gran noticia para cerrar este 2013 tan importante para mí en todos los aspectos. Este crono refleja que, aunque lejos de una forma óptima y sin las rodillas al 100%, puedo volver a correr y estoy mejorando día a día otra vez. Lejos van quedando esos días de hace pocos meses donde temí que nunca más podría volver a correr, y espero que pronto estén olvidados.
 
Poco después de las 16:45 llegaba a la zona de aparcamientos de la playa. Menos mal que llegué relativamente pronto, porqué poco después ya no había ni un hueco donde dejar el coche… más de 11000 corredores en una carrera es lo que tiene.
 
Como ya es habitual, mucha gente conocida participaba pero por una razón u otra casi nunca consigo coincidir con nadie L. En esta ocasión pude compartir los minutos previos con mis cuñados Vigias (Sonia y Marco) y apenas 2 minutos antes de la salida conseguí ver a mi hermana para que me guardase móvil y llaves del coche. Salvado por la campana.
 
 
 
En mi cajón amarillo ya estaba completamente solo rodeado de gente. Aproveché para hacer algunos estiramientos, calentar un poco las piernas y encender mi MP3 después de muchas carreras sin utilizarlo. La verdad es que desde que comencé con la montaña echo menos en falta correr con música, pero esta vez quería motivación para las largas rectas de asfalto que tanto cansan mentalmente.
 
Mientras daban la salida volví a repasar mi objetivo mentalmente: tocaba lo que en las academias de idiomas se llama Test de Nivel. Necesitaba saber dónde estaba realmente después de tanto tiempo sin competir y tras 4 semanas del comienzo del plan de entrenamiento para la maratón. Sospechaba que podía sobre los 47’, pero era una mera intuición que faltaba confirmar, con lo que saldría marcando un ritmo entre 4’35”-4’45” para ir notando sensaciones…
 
Pistoletazo de salida! Partía del último cajón de la primera salida (sub46), con lo que tenía idea de salir cómodo en las últimas posiciones ya que no pretendía molestar… pero el incivismo generalizado que reina en todas las pruebas que transcurren en Barcelona no tiene fin… Cuál fue mi sorpresa cuando saliendo a un ritmo no demasiado exigente me encontraba con gente trotando y en grupos delante de mí, obviamente con dorsales correspondientes a cajones posteriores o incluso sin ellos. Es realmente lamentable y que me molesta mucho. Burros!!! (ya me he quedado más tranquilo).
 
A pesar de los pesares, cubro el 1K en 4’17”. Demasiado rápido, pero no le di más vueltas y aflojé un poco. Después de la famosa rampa donde un montón de gente recorta un huevo de metros campo a través, llegaba al 2K con un parcial de 4’33”. Me sentía bien, pero entonces me encontré con un Vigia y nos pusimos a hablar… y en apenas 300 metros ya no me sentía tan bien… todavía no estoy para correr a 4’30” y mantener una charla distendida. Le invité a seguir sin mí y volví a recuperar un ritmo sostenible, en silencio. El 3K y el 4K cayeron en 4’35” aprox, pero no me encontraba muy sobrado de fuerzas y bajé algo el ritmo para mantener fuerzas para el final.
 
Poco después de pasar el 5K en un discreto 4’47” que me sirvió para recuperar algo de reservas, llegaba el avituallamiento donde invertí algunos segundos en hidratarme bien para afrontar la segunda mitad. El 6K siempre ha sido algo lento con el tramo de subida del avituallamiento y el tiempo que se dedica y no me preocupó demasiado el 4’41” que me marcó el parcial. Ahora estaba listo para afrontar los 4k que quedaban en condiciones.
 
A pesar de los pequeños tramos de subida y bajada hasta enfilar la Diagonal, el 7K y el 8K no fueron malos y me presenté en los últimos 2K con fuerza y un tiempo de los más optimistas que pensaba. La única lástima es que el Garmin me marcaba unos 150metros más de prueba que los hitos de la carrera, debidos a los continuos zig-zags de los primeros kms.
 
El tramo final de Nassos es para mí lo más especial de esta carrera, se une la suave bajada que te permite exprimir las fuerzas que te quedan para hacer los mejores parciales, la gente animando y los niños chocando la mano. Si vas justo de fuerzas lo sufres porqué parece que no se acaba y cuando giras a Selva de Mar todavía queda una larga recta a meta, pero si tienes fuerzas los disfrutas mucho porqué vuelas. Yo no iba muy sobrado, pero tenía fuerzas y los completé en menos de 4’30”/km y llegando a meta muy satisfecho de lo conseguido.
 
Al ver la clasificación de Championchip por la noche me sorprendió bastante que, por segunda vez en todas mis carreras, había clavado el tiempo de las dos mitades de la carrera con 23’12” cada una. Lo cual es para mí una señal de haber completado una carrera muy buena, ya que acostumbro a poner más fuerza al principio y llegar más justo al final.
 
Sin duda lo peor fue el frío que pasé tras acabar la carrera mientras esperaba con mi hermana la llegada de mi cuñado Sergio. Al final, Marco hizo poco más de 50’ y Sergio y Sonia estuvieron algo por encima de la hora pero tomándoselo con calma.
 
La conclusión del test de nivel es que el alumno progresa satisfactoriamente… aunque tiene que seguir poniéndose las pilas si quiere superar lo que se le viene encima. A entrenar!

lunes, 19 de agosto de 2013

Para volver de vacaciones, las carreras populares de septiembre

Después de unas merecidas vacaciones de verano donde he podido disfrutar mucho corriendo por la sierra de Aracena (y comiendo a lo grande), toca volver al trabajo y a recuperar poco a poco la forma. Qué mejor manera que volver a la carga participando en las carreras populares asociadas a las fiestas mayores que tengo más próximas! Una manera genial de recuperar sensaciones sin apenas rascarse el bolsillo :).
 
En primer lugar, el 1 de septiembre se celebra como ya es tradición los 5K de las fiestas de Santa Coloma de Gramenet. Es una prueba que ya he comentado en sus ediciones anteriores: no tiene chip, ni crono, ni parafarnalias, pero es la de la fiesta de 'mi pueblo' y gratuita. Así que no pienso faltar. Más información en el enlace.
 
La semana siguiente (8 de septiembre) le toca el turno a las fiestas de Sant Adrià del Besós, con una prueba de unos 6,5K aproximadamente, pero en este caso con chip y crono. El año pasado la hice por primera vez y quedé gratamente sorprendido de lo bien organizada que está teniendo en cuenta que es gratuita! Información en el siguiente enlace.
 
Como cierre de fiestas, la grandiosa Mercè de Barcelona. Hace años que no la he podido correr porqué siempre me ha coincidido con vacaciones, pero este año creo que nada me lo impedirá. Esta carrera hay que tomar como una fiesta, aunque la existencia de cajones minimiza algo la masificación. Aunque esta no es gratuita, se agradece que por 5€ se puedan hacer un 10K que no tiene nada que envidiar a otras pruebas que también transcurren por el centro de BCN con precios muuuy superiores. A quien le interese, se puede inscribir aquí.
 
Creo que estos tres eventos son un buen pistoletazo de salida para esta temporada, donde mi primer reto es volver a tener buenas sensaciones en los 10K y conseguir mejorar mi MMP... Aunque mi tendencia a entrenar por trails pueda ser un handicap. A entrenar!

martes, 9 de julio de 2013

Sudando la gota gorda en Premià

Tras participar en ocho carreras en el último mes y medio, llegaba a la última estación en Premià con las fuerzas bastante justas sobretodo después de estrenarme en la disciplina de trails que, aunque me ha encantado, requiere de más entrenamiento para poder afrontarlas con mejores resultados. Sin embargo, habíamos aprovechado el día para comer en casa de mis tios y acumular fuerzas para la carrera con una magnífica paella casera.
 
Después de un bañito con Óscar en la piscina y algo de descanso al sol, me acerqué al polideportivo de Premià a recoger el dorsal y ver la zona donde todo comenzaría sobre las 19:30. Me equipé adecuadamente e hice algunos estiramientos mientras se realizaba la prueba infantil.
 
El comienzo de la prueba era doblemente rápido, primero por la adrenalina habitual de la salida y después por la pendiente favorable de los tres primeros kms. Ambas cosas unidas también a las ganas de hacer un buen 10K para acabar la temporada, me hicieron flipar cuando vi que para el hito del 3K en 12 minutos clavados, a una media de 4min el km! Bestial, sin duda los más rápidos que había hecho nunca en una carrera de calquier distancia... pero este alarde de energía descontrolada iba a pasarme factura en breve.
 
Al finalizar el tramo de descenso bordeando los invernaderos típicos del Maresme, el trazado se dirigió hacia el puerto. El calor y la humedad de un típico día de verano hacían que la sensación de bochorno fuese asfixiante y al cruzar el 4K ya chorreaba sudor a diestro y siniestro como las fuentes de Montjuïc. El ritmo había bajado sensible, pero todavía cruzaba la mitad de la prueba en un fantástico 21'20"... sin embargo, no había esperanzas de conseguir un buen crono ya que tocaba subir lo bajado y mis piernas tenían el indicador de temperatura en zona de peligro.
 
Abandonamos el paseo marítimo donde los bañistas se entretenían viéndonos pasar y yo me entretenía viendo también a algunas bañistas, y tomamos el camino de retorno hacia el polideportivo de Premià, y como ya sabía, la carretera tomó una cara más hostil. El 6K y 7K tardaron en llegar y el crono cayó en picado con parciales sobre los 5min/km. En ese momento llegamos al centro de la ciudad donde a pesar del cansancio la multitud de gente animando a los corredores me dió un plus de energía que necesitaba. Allí pude saludar a mi prima, a mi tia y a Ester y Óscar que me animaban a seguir adelante.
 
Quedaban 2k y pico, sabía que llegaría a meta pero también era consciente que el tiempo desde ese momento era un enemigo despiadado en la forma que me encontraba. Tras un pequeño respiro en un corto tramo de bajada hacia el casco antiguo de Premià, tocaban 2kms de subida continua hasta meta, donde tuve que echar todas las reservas que tenía (y las que no) para no evaporarme en el extremo calor de una tarde de verano despiadada.
 
Totalmente empapado y algo decepcionado por los catastróficos kms finales, crucé meta en un discreto 46'20". Pero la decepción duró poco en mi mente porqué tras recoger la bolsa del corredor y salir del pabellón de Premià, allí estaban esperándome Ester, Óscar y mi tia para felicitarme por la carrera, que más se puede pedir :).
 
Después de un año muy intenso y satisfactorio, logrando el gran sueño de la Maratón, ahora toca disfrutar de correr en plan tranquilo por la Serralada de Marina y los senderos que pueda hacer en mis vacaciones, solo participando la semana que viene en la caminada nocturna de Santa Coloma... para septiembre ya volveremos a la carga.

domingo, 23 de junio de 2013

Tropezando dos veces con la misma piedra en la nocturna del Port de Barcelona

Una semana después de darme una buena paliza en la Vigía Trail en parte por no revisar el recorrido antes, llegaba al inédito 10K nocturno del puerto con la intención de luchar por MMP... pero tocaba tropezar de nuevo en la misma piedra.


Después de un buen calentamiento vespertino detrás de Óscar mientras perseguía palomas y pompas de jabón por la plaça Catalunya y la correspondiente hidratación en un pub irlandés rodeados de marineros ingleses de uniforme junto con Jovacho y Javi, nos dirigimos hacia la zona de salida donde me encontré con Darío y Clau. Por una vez nos reuníamos con tiempo y estuvimos charlando un ratito mientras esperábamos para dejar los mochilas en el guardarropa, que no fue poco.


Unos estiramientos, visita al excusado y hacia los cajones de salida. En principio cada uno partíamos con un objetivo distinto, así que nos deseamos suerte y nos lanzamos por él tan pronto sonó el pistoletazo de salida. Para conseguir el mío, la idea era clara: piloto automático de 4'20" el km y tendría mi deseada MMP. Así de sencillo y difícil al mismo tiempo.

La salida fue rápida y limpia, la amplitud de las calles me permitió coger un buen ritmo sin demasiados rectificados para adelantar corredores, con lo que completé el 1K en 4'10", fenomenal. Era momento de ir bajando la excitación inicial pero manteniéndome en los ritmos fijados, dicho y hecho: 2K en 4'17" y 3K en 4'23". Ciertamente no iba muy sobrado de fuerzas, pero era lo normal a ese ritmo y lucharía por mantenerlo hasta meta... O esa era la idea... Poco después del 3K giramos hacia la derecha y me topé de frente con un monstruoso puente coronado en su cima con un arco triangular iluminado como si se tratase de la ascensión al cielo. Esto no estaba en el guión y era un mazazo a mi objetivo. Sin tiempo para reaccionar, apreté los dientes para perder el mínimo posible en la subida. Tanto forcé, que en el tramo de bajada que venía a continuación, cubría el 4K en 4'28"! Sin embargo, el informe de daños no era demasiado optimista, estaba bastante tocado y necesitaba ajustar el ritmo, al menos temporalmente.





Cuando  llegué a mitad de carrera en 21'50" pensé que todavía estaba en la lucha, pero no tardé mucho en toparme con la realidad. Apenas unos metros después de acabar de beber el agua del avituallamiento, una rampa de unos 50 metros nos dejaba sobre el espigón donde el camino volvía hacia el punto de salida. El mar quedaba justo a nuestra derecha y se veían al fondo el hotel Vela y todo el paseo marítimo... Todo hubiese sido perfecto de no ser por el maldito adoquinado a modo de piedra rústica que cubría todo el camino y que me destrozó las plantas desde el primer paso. Todo iba mal y vi como mi MMP de despeñaba por las rocas del rompeolas. Tocaba dosificar o morir, y me decanté más por la primera opción teniendo en cuenta que no iba a obtener ningún resultado destacable. Llegué al 6K con un triste 4'49".
Volvíamos sobre nuestros pasos, con lo que volvimos al maldito puente, esta vez tomándomelo con mucha más calma mientras la liebre de sub45 me superaba sin contemplaciones y mi crono se burlaba de mí con un 5'00" para completar el 7K. Los últimos 3K fueron una lucha entre mis piernas y mi mente para determinar si era peor acabar destrozado físicamente o hundido moralmente con un crono lamentable, creo que finalmente llegaron a un acuerdo y crucé meta agotado pero entero con un tiempo de 46'03". En un principio me pareció una marca lamentable pero después me enteré que el primero había hecho unos 33', teniendo en cuenta que el tiempo medio del ganador en los 10K es de 30', son justos los 3' que me faltaron para mi MMP... El que no se consuela es porqué no quiere :).

Al llegar a meta me encontré con Javi que hizo unos 30" menos que yo, aunque no lo vi cuando me sobrepasó. Darío llegó sobre los 50'. Jovacho cruzó meta en algo más de una hora con los pezones ensangrentados en su debut oficial en un 10k y Clau estuvo en 1h7. Felicidades a todos porqué no fue tan fácil como la habían pintado de inicio.

En cuanto a la carrera en sí, la verdad es que no me gustó prácticamente en nada: un recorrido sin demasiado encanto, una organización algo deficiente tanto en los horarios de recogida de dorsales (cerraba 2h antes de la salida!) como en la guardarropa y poco ambiente en la mayor parte del recorrido al transcurrir mayormente por una zona restringida al público. En fin, es poco probable que repita la experiencia aunque tampoco es que haya sido nada traumático, sino que a día de hoy hay bastantes opciones más apetecibles.

A entrenar!

sábado, 22 de junio de 2013

Vigia Trail o como sobrevivir al Matamachos

Cuando participas en una cursa por primera vez y desconoces el recorrido,  hay muchas opciones de que falles en el planteamiento ya sea por exceso, quemándote a media prueba, o por defecto, llegando al último kilómetro con muchas reservas acumuladas. Esta idea se magnifica cuando se trata de una trail donde la imaginación de los organizadores te puede hacer visitar los terrenos más inhóspitos, donde incluso descubrir nuevas formas de vida desconocidas para la humanidad o restos de civilizaciones perdidas. Sin duda, la Vigía Trail se convierte desde hoy en el mejor ejemplo de ambos conceptos. 


En un principio pensé que comenzar a las 8:30am era demasiado temprano ya que nos obligó a levantarnos a las 7 para preparar a Óscar y llevarlo a casa de mi hermana, recoger a mi cuñado Jovacho y estar a las 8am en la salida para obtener el dorsal. Sin embargo, viendo el día que amaneció, con un solazo de campeonato, fue sin lugar a dudas el primer acierto de una carrera perfecta en cuanto a organización y ambiente. Pagamos los 2€ de inscripción y esperamos la salida flipando bastante con el nivel del resto de participantes (unos 150) a los que haríamos compañía. Por desgracia Edu, que fue quien me animó a participar, fue baja de última hora con lo que partiría solo desde el principio y con un desconocimiento total de lo que encontraría en los 12K que me esperaban.


Antes de comenzar con la carrera, un runner-consejo: Hay que evitar al máximo cenar Kebab la noche de antes a una carrera... el problema radica en cuando te acuerdas de que tienes una en el último bocado de tu delicioso Durum, ahí ya no hay vuelta atrás y sabes que te acordarás del error durante cada uno de los kms del día siguiente. Unos minutos antes de la salida, llegó el primer capítulo de esta condena, cuando tuve que hacer un pequeño calentamiento hacia la zona arbolada más cercana para <PÁRRAFO CENSURADO>. Ahora estaba listo para tomar la salida mucho más ligero :).

Caminamos todos juntos hasta una línea de tiza pintada en el camino y comenzó la aventura. Salí bastante adelante del pelotón y durante el primer km por pista bastante llana y ancha aguanté bien en esas posiciones a buen ritmo. Algo me decía que eso no era normal, cuando estás tan adelantado al principio de una carrera acostumbra a significar que los demás saben algo que tú no sabes, que están reservando fuerzas y tú no lo están haciendo.... y no me equivocaba. 

Al acabar la zona de pista ancha nos dirigimos a la subida de la Cruz de Montigalá donde el terreno se volvió más estrecho y rocoso. Conocía la subida de l'Endimoniada, pero ascendimos por un camino algo más ligero y lo superé bastante bien superando a algunos corredores. Ahora tocaba bajar de nuevo para tomar una zona bastante toboganera hasta el km5,5 donde estaba el primer avituallamiento. En este tramo mantuve un ritmo bastante alto que unido al sol que ya gobernaba todo, me hizo llegar al repostaje bastante cansado. Tocaba regalarse unos segundos de descanso para hidratarse y comer algo. Mientras me comía el segundo trozo de plátano y bebía algo de Aquarius con agua, algunos corredores comentaban la dureza de lo que quedaba por delante, no había que se muy observador, justo al lado de donde estábamos se levantaba el camino que nos llevaría hasta la ermita de Sant Miquel, donde los corredores que nos precedían no podían correr debido a lo escarpado del terreno y a los desniveles de la mayoría de los tramos. En la salida había escuchado a algún grupo hablar del Matamachos, el nombre me hizo gracia y pensé que se trataba de este tramo donde cualquiera que quiera apretar demasiado acabaría muerto sin ninguna duda.

Comencé la ascensión pero cuando llevaba apenas un par de minutos de marcha, el durum se mezcló con el plátano y el aquarius, y comenzó una cuenta atrás muy corta para que volviese a encontrar una zona arbolada donde <PÁRRAFO CENSURADO>. Es esta 'excursión' perdí algunos minutos, pero sin duda muy bien invertidos. Obviamente, había perdido bastantes posiciones, pero no tenía la menor importancia. Continué la salvaje ascensión de roca en roca e intentando correr a trote cochinero en aquellos tramos en los que se podía hasta coronar la ermita realmente agotado.

Había llegado a una zona que conozco bien, por donde suelo entrenar algunos días, ahora me dirigía hacia el Poblat Ibèric por un camino ancho y con una floja pendiente que me serviría para recuperar el aliento... pero entonces llegó la gran sorpresa. Yo pensaba que daríamos la vuelta al Poblado para volver luego hacia el punto de salida, pero allí se encontraba un miembro de la organización para señalarme una pequeña trialera que se adentraba en el bosque a la derecha del camino, no quedaba más remedio que hacerle caso, supongo.

Volvía a terreno inexplorado y enseguida comenzó una trialera estrechísima, rocosa y muy empinada de bajada digna de romperse los dientes (o técnica, como la llaman los expertos), intenté sobrevivir como mejor pude agarrando a cada rama que salía a mi paso mientras era incapaz de reducir la velocidad de ninguna otra forma. A esto se unían algunas extras adicionales como troncos que cruzaban el camino y te obligaban a agacharte y raíces ubicadas estratégicamente para engancharte el pie con un alto porcentaje de acierto. Un tramo de carrera realmente divertido, sobretodo una vez superado sin mayores contratiempos.

Ahora tocaba una pista bastante llana a la sombre de la montaña, estaba en el 8,5K con lo que no podía faltar demasiado para volver hacia el punto de salida, lo más duro ya había pasado y aumenté el ritmo. Al alcanzar al corredor que me precedía le di ánimos diciéndole que ya no quedaba nada a lo que contestó: -Nada? Si ahora viene el Matamachos!....... -Comor?Quer? No puede ser, si el Matamachos ya o hemos hecho,,, no? - Que va, es lo que viene ahora. Por un momento pensé que sería una táctica de carrera de mi adversario para bajar mis defensas y vencerme, pero además de que era una chorrada suprema, ni siquiera me dio tiempo a reaccionar cuando aparecieron delante mío las primeras rampas del amigo MM.

Me niego a entrar en detalle de toda la subida hasta el avituallamiento del 9,5K porqué todavía me entran ganas de llorar cada vez que lo recuerdo, pero solo diré que tardé en completar el km más de 11 minutos, que hubo un momento en que ni siquiera podía caminar y tuve que parar completamente y confieso que solo corrí cuando vi a la chica con la cámara para salir bien en esta foto tan bonita :).

En la parada me bebí 5 vasos de agua con aquarius y disfruté de las preciosas vistas de Barcelona desde  allí, recuperé las constantes vitales y ahora sí, reemprendí el camino para completar los 3K que faltaban hasta meta, todos de descenso hasta completar los 12,5K finales, llegando a meta en 1h34' aprox, en la posición 52, muy contento de haber superado el reto pero algo preocupado de que tal les habría ido a mi equipo... Pero son unos cracks! Jovacho llegó poco después de las 2h y Ester no se rindió y consiguió completarla en algo menos de 2h30'. Estoy muy orgulloso de ellos y están demostrando que pueden con todo lo que se propongan. Bravo!

Por último quiero hacer mención especial a la organización por crear una prueba PERFECTA a todos los niveles y por 2€ de forma increible. Demostrando que cuando las cosas se quieren hacer bien y sin ánimo de lucro (sino por amor a este mundo), se pueden hacer eventos realmente excelentes. Felicidades Running Vigía! Y gracias por aceptar la participación de corredores que no pertenecen a vuestro club.



martes, 11 de junio de 2013

Cojeando por la Maqui

El día estaba marcado en el calendario desde hacía muchas semanas, todo el entrenamiento desde la maratón estaba pensado para llegar a esta fecha en la mejor forma posible e intentar superar mi MMP 10K donde ya la conseguí el año pasado. El plan iba bastante bien y realmente me sentía con opciones de conseguirlo. Sin embargo, un fuerte golpe en la rodilla en el entrenamiento de basket del jueves lo ha tirado todo por tierra :(. A pesar de estar dos días enteros a base de hielo y Voltarén, el domingo desperté con la rodilla dolorida y haciéndome ver las estrellas si forzaba el ritmo mínimamente. Una pena.
A pesar de los pesares, no tenía intención de quedarme en casa lamiéndome las heridas y decidí ir a la carrera igualmente con la idea de saludar a mis compis runners y disfrutar del recorrido a un ritmo más soportable para mi rodilla acompañando a Ester.
Antes de la salida pude compartir unos minutos conversando con Edu, Jose y Darío, y les deseé suerte para que consiguieran hacer la mejor carrera posible. Después me uní a Ester, mi cuñado Sergio que haría la prueba con su perro-loco Jack y a mi hermana que se quedaría cuidando a Óscar y animándonos en varios tramos del trazado.
A las 9 en punto se dio la salida y me sentí muy extraño al estar tan ajeno a los nervios que acompañan a este momento en todas las carreras. Unos 4 minutos después, con un sol de justicia que ya calentaba de lo lindo y tras unos 2000 corredores, emprendimos la marcha.
La idea inicial era acompañar a Ester hasta donde la rodilla me permitiese, ya que cojeaba ligeramente cuando extendía un poco la zancada, pero apenas 500 metros después de comenzar, la pierna empezó a coger temperatura y me encontraba bien como para soportar el ritmo de 5'53" en que completamos en 1K. Comenté con Ester que el ritmo era muy bueno, pero que era importante dosificar si quería mantenerlo hasta el final. Yo sabía que ella todavía no estaba para bajar de la hora en un 10K y que es posible que estuviese forzando por la adrenalina de comienzo de carrera, pero insistió en que iba bien.
Poco tardamos en comprobar que realmente habiamos hecho en primer km rápido, cuando en los siguientes el ritmo cayó progresivamente a los 6' y pico. De todas formas, intenté que se mantuviese en un ritmo constante para ver si recuperaba sensaciones de cara a la segunda vuelta. Cruzamos el 5K en 32' exactos, con lo que todavía podía conseguir su MMP si se esforzaba. Nuestro cuñado, pasaba su particular calvario con su flato y las necesidades fisiológicas y de hidratación que Jack le demandaba y lo perdimos poco antes del 4K.
En la segunda mitad, el ritmo de Ester continuó cayendo poco a poco supongo que debido al calor que hacía y al esfuerzo de la primera mitad, con lo que me limité a animarla para llegar a meta con las mejores sensaciones posible y con un tiempo aceptable. Al final, completamos los 10K en algo menos de 1h6', que sin ser su MMP se coloca entre una de sus mejores marcas. Felicidades amor y a seguir mejorando!
 
Por mi parte, la rodilla me permitió acompañar a Ester sin problemas pero las molestias no me abandonaron en ningún momento, con lo que no hubiese podido forzar demasiado. Ahora a recuperarme bien del dolor y a continuar con el entrenamiento y los próximos eventos: el finde que viene, cronoescalada de 12k de montaña y el sábado siguiente, mi nuevo intento de mejorar mi MMP, el 10K nocturno del puerto de BCN. A entrenar!

lunes, 3 de junio de 2013

Endimoniada 2013 - Entre el cielo y el infierno

Muy pocas veces he cruzado el arco de meta tan vacío como en esta ocasión. Sólo pisar la alfombra de medición, busqué un espacio libre en los jardines del paseo marítimo y, tras quitarme el frontal y la gorra que me estaban matando, me dejé morir tumbado sobre la hierba. No había sido para menos, después de un esfuerzo tan titánico para mí, no sabía bien si la Endimoniada me estaba haciendo arder en las brasas del infierno o me había ganado las llaves de las puertas del cielo... Pero por como me sentía, no había dudas de que la primera opción tenía todos los números. Por suerte para mí, unos minutos después, Alberto llegó en mi ayuda y consiguió una botella de agua (supongo que bendita), que me hizo resucitar y volver al terreno de los mortales. Te debo una!

Unas 3 horas antes, me encontré en el mismo lugar con los tres miembros de Espadenya runners con los que compartiría la experiencia: David y Alberto, dos de los espartanos que me acompañaron en la Maratón de este año, y EduF con quien compartí el entrenamiento de Endimoniada a principios de Mayo, donde descubrimos que nos habíamos metido en una buena... Después de recoger dorsales, cambiarnos y equiparnos del frontal que necesitaríamos poco después, nos fuimos a la línea de salida, listos para comenzar a las 21:30.
 
La salida fue bastante rápida teniendo en cuenta lo que nos esperaba, pero no había que saber mucho para darse cuenta mientras esperabas el comienzo que la calidad de muchos de los corredores era muy alta... Pero es que sin duda, esta es una prueba que exige un mínimo de preparación en comparación con las populares que participo habitualmente.

Desde prácticamente el mismo inicio, la prueba comenzó a mostrar su perfil, teníamos que subir de 0 a 450 metros en unos 8k, por lo que no había tiempo que perder. Comenzamos ascendiendo por las asfaltadas pendientes de Dalt de la Vila, después por la Riera de Pomar hasta llegar a la B-20 donde Badalona deja de ser zona urbana para dejar paso a la zona forestal. Habíamos cubierto los primeros 3k con unos parciales bastante parecido de 5'20"-5'30", pero al pie de la subida a la Cruz de Montigalà, David y Edu ya se habían quedado algo rezagados y continuarían a su ritmo.

La primera ascensión no era demasiado larga pero, ya en camino de piedras, tenías unas pendientes bastante exigentes en algunos tramos. Todavía con muchas fuerzas en las piernas y con el frontal apagado, apreté un poco por el estrecho sendero adelantando a algunos corredores saltando por los matorrales. Al llegar a la cruz pude ver que Alberto había cedido un poco, pero todavía estaba muy cerca y confiaba en que se volviese a unir en la bajada siguiente. Sin embargo, la masificación que había todavía a estas alturas de carrera hizo que el descenso por trialera en fila de a uno fuese muy lento, incluso para mí, con lo que me tocaba seguir solo.
La falta de luz artificial unida a que ya eran las 22:00, nos obligó a encender nuestros frontales justo cuando iniciábamos el ascenso de 4k sin descanso que teníamos por delante, con lo que un sinuoso sendero luminoso se presentó frente mí como una autopista hacia el cielo :). Ahora tocaba, elegir un ritmo de subida soportable y aguantar, la subida era larga pero podía ser convertirse en infinita si no se medían bien las fuerzas o pecaba de optimista.
Me costó un poco adaptarme a la iluminación de los frontales, pero conforme las pupilas se acostumbraron, me encontré bien de piernas y fui adelantando a algunos corredores que me facilitaban el paso cuando veían que se acercaba el rayo de luz de mi frontal. Llegamos al 5K, el crono no era importante, y solo me centré en superar el curioso tramo de subida que se presentaba a continuación, donde en camino dejaba paso a un ascenso por escalones creados por las raíces de los árboles que rodeaban ambos lados del camino. Un paraje muy bonito, pero realmente duro por la necesidad de ir brincando de raiz en raiz junto con el esfuerzo ya acumulado. Por suerte, poco después de este tramo, llegó el primer avituallamiento, donde aproveché para hidratarme bien y dedicar 30seg a recuperar un poco de aliento. Lo iba a necesitar.
Retomé el ritmo para afrontar la parte más exigente del recorrido, los dos kilómetros que separaban el avituallamiento de la Vallençana de la cima de la Coscollada de l'Amigó a 452m. El primer kilómetro se desarrollaba por una pista forestal bastante amplia rodeada por árboles a ambos lados, con lo que la oscuridad y la dispersión de corredores a estas alturas, ya te hacía sentir bastante solo y luchando contra tus propios límites... pero todavía quedaban fuerzas y pude cubrirlo bastante bien hasta llegar al pie de la Coscollada donde algunos voluntarios nos ofrecían ánimos y naranja para recuperar algo de fuerzas para el kilómetro final de ascensión, el peor.
De repente, la vegetación dejó de formar parte del paisaje y el sendero luminoso resurgío frente a mí para mostrarme sin compasión la bestial rampa a superar antes de llegar al punto más alto de la prueba. Las pendientes eran muy exigentes en algunos tramos y me obligaron a dejar de correr para continuar haciendo algunos metros caminando con las manos empujando las rodillas. No valía la pena obsesionarse, y fui intercalando un modo y otro hasta llegar arriba.
Crucé la alfombra de control en la cima y pensé que era buen momento para darme un pequeño homenaje tomando la bebida y unos trozos de plátano mientras recuperaba el aliento, disfrutaba de las preciosas vistas nocturnas de Barcelona a nuestros pies, la fila de frontales que dibujaban el ascenso que acababa de realizar y me concienciaba para el siguiente episodio de la aventura.
Los siguientes 3-4k transcurrían por una zona de toboganes que comenzaban por una pista bastante ancha para ir estrechándose hasta convertirse en una trialera de descenso que hubiese sido bastante técnica y peligrosa de no ser porqué la inexperiencia de muchos de los que nos habíamos agrupado, convirtió esta parte de la prueba en una especie de conga a ritmo de trote cochinero que nos aseguraba una supervivencia que se hubiese visto amenazada asumiendo riesgos mayores. De vez en cuando, algún corredor con alma de cabra loca me adelantaba por los matorrales que rodeaban la trialera, pero pocos fueron los intrépidos. Gracias a este ritmo, también pude percatarme de la grata sorpresa de encontrarme a mis animadores personales en una de las curvas del descenso: allí estaban Óscar, Ester, Miriam, Jovacho y mi mami esperándome para apoyarme en el desafío! Me paré a saludarles a todos mientras Óscar me miraba con cara de susto, aunque no me demoré demasiado en volver a la carrera ya que casi me patean de nuevo al camino para que no perdiese tiempo. Muchas gracias a todos, sois los mejores!
Poco después del 12K pasé por el último control de tiempo antes de meta y que precedía al tramo que más temía, el descenso por el cortafuegos de las torres de alta tensión que no se podía considerar ni trialera, descrito por los organizadores (expertos de montaña) como MUY técnico. Sin embargo, aunque la cantidad de participantes de la conga había decrecido sensiblemente en las rampas de subida previas a este punto, el descenso fue bastante plácido, seguro y sobretodo lento. Tan lento fue, que al final del cortafuegos, un sombra apareció de entre los matorrales adelantándome como un jabalí en pleno ataque a su presa, era Alberto que no tenía suficiente con haberme recortado un montón de tiempo en la bajada utilizando un 'camino alternativo' sino que además había grabado todo el descenso con el móvil en la mano. Bestial! Lo animé y vi como volvía a desaparecer en la oscuridad. Aunque por desgracia para él, le quedaba poco de disfrutar de las bajadas que tanto le gustan.
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Había perdido mucho tiempo en la bajada pero me había servido para recuperar fuerzas, con lo que en cuanto el camino volvió a volverse llano, apreté el ritmo y me volví a unir a Alberto. Tenía intención de hacer buenos parciales en los 4k que nos quedaban por delante, pero entonces tropecé con una rama que me obligó a hacer un mal gesto para no estamparme contra el suelo y me hice bastante daño en la rodilla izquierda (además de que los dos gemelos se me subieron a la nuca). Intenté reponerme como pude y conseguí corriendo, los gemelos volvieron a su sitio pero la rodilla me estaba matando... no podía parar o sabía que me sería posible volver a arrancar y quedaba mucho para meta como para pasear. Aún y como este problema imprevisto, el ritmo fue bastante bueno y Alberto se volvió a descolgar por motivos varios, ya no lo volvería ver hasta meta.
Justo cuando salimos del camino para volver a la civilización, la larga y solitaria recta por el lateral de autopista que apareció frente a mí me dejó en una situación crítica: la rodilla no me dejaba correr bien, pero es que además el esfuerzo ya pasaba factura de verdad. Conseguí superar varios amagos de parar y llegué a los 2K finales.
Estoy seguro de que cuando en una carrera la gente te anima a seguir, es como si te transmitieran una pequeña parte de su energía y, sin ninguna duda, pude comprobarlo al entrar a Dalt de la Vila donde la gente de agrupaba a ambos lados de la calle para aplaudirnos y darnos ánimos. Mi ligera cojera unida a la cara de destrozado que llevaría supongo que enterneció a la gente, porqué tanto en ese tramo como en los siguientes por el ayuntamiento, carrer del Mar y la recta final del paseo marítimo, el público animó como no recuerdo en ninguna otra carrera. Tras chocar la mano de todos los niños que pude, crucé la línea de meta realmente orgulloso, alegre y destrozado en 1h51' exacto.
Alberto llegó unos 3 minutos después, pero teniendo en cuenta el reportaje fotográfico y el tapón que le formamos en el descenso, estoy seguro de que podría haber hecho un crono mucho mejor. David y Edu llegaron algo después de las 2h, pero sin duda en una prueba como esta, el mérito de acabar ya es suficiente. Así que, felicidades a todos!
Como primera participación esta prueba, la verdad es que me ha parecido una maravilla y una experiencia incomparable al resto de carreras que he hecho. Desde luego se trata de una cursa con alma propia, que espero que siga manteniéndose así durante muchos años tanto por la organización como por los voluntarios que se han merecido un 10 en todo. Solo espero que la demanda en la participación (las inscripciones duraron 1 día) no haga pensar en aumentar el número de participantes en posteriores ediciones, ya que los 450 de la actual creo que ya están al límite de lo que la prueba puede absorver.

lunes, 20 de mayo de 2013

Mi primera Pujada a Dues Pedres

Después de una semana pasada por agua, el domingo amaneció radiante, no solo dándonos una tregua para no mojarnos, sino que incluso hizo sufrir más de la cuenta en algunos de los tramos de subida con poca vegetación donde resguardarse. Esta era mi primera edición en esta prueba mítica de Santa Coloma y, aunque había hecho un par de entrenamientos para conocer el recorrido, la novedad y mi poca experiencia en trails me hacía sentir algo inseguro en como afrontarla.

Desde qué llegamos a la zona de salida, el ambiente de la prueba nos cautivó: era todavía temprano, pero muchos corredores ya mantenían animadas conversaciones en grupitos que continuamente iban aumentando con nuevos miembros conocidos, demostrando que lejos de convertirse en una carrera multitudinaria y sin alma, ésta sigue manteniendo tras muchas ediciones su carácter local y cercano. Ester y mi cuñado Jovacho esperaron la salida en la parte trasera del pelotón, mientras yo me situaba con Edu en una zona más cercana a los primeros. La idea era salir en 'modo ahorro' para llegar con fuerzas a lo que iría llegando después. Aunque ya se sabe que es difícil salir flojo cuando estás rodeado por una manada de bisontes deseando correr como sí no hubiese un mañana.

Posicionados tras una línea de tiza que cruzada la pista de entrada a la Serralada de Marina, sonó el pistoletazo de comienzo. Esta vez no habría control con chip, ni falta que hacía. A pesar del ímpetu inicial y de ser sobrepasados repetidamente por ambos lados, tuvimos la sangre fría  de mantener la calma y no obsesionarnos, cubriendo el primer km con una suave pendiente de subida en 5'17", incluso más rápido de lo que habíamos planeado de inicio. El camino continuaba por pista ancha donde no había problemas para mantener el ritmo a pesar del número de corredores que nos agrupábamos en el tramo inicial. Prácticamente sin darnos cuenta, ya estábamos pasando por el monasterio de Sant Jerónimo de la Murtra y tras un pequeño tramo de ascenso nos plantamos en el Km2 con un parcial de 5'10".

En este punto nos encontrábamos en la calma previa a la tempestad: una rápida bajada de unos 500metros que debíamos administrar bien para no quemar naves antes de tiempo. Conscientes de ellos, tomamos el tramo con ritmo alegre pero sin excesos y reservando fuerzas al máximo... hasta que llegó el momento clave, el ascenso: casi dos kilómetros de subida con unos desniveles realmente exigentes y un único descansillo de unos 400 metros a mitad del tramo para rendir pleitesía a las famosas dos piedras que dan nombre a la prueba.

Las primeras rampas eran durísimas y en asfalto, bordeadas por casas de piedra hasta llegar a la zona de las instalaciones hípicas donde el terreno volvía a convertirse en un camino de tierra muy afectado por la lluvia, los caballos y los corredores que llevaba delante. A pesar de los fuertes porcentajes de la pendiente, pude mantener un buen ritmo de crucero y adelantar a algunos corredores, Edu también se quedó algo descolgado, pero cuando llegué a mitad de la subida y saludé a las dos piedras, pude comprobar que estaba apenas a unos 10 segundos por detrás. En este km el crono no perdonó y dictaminó un 5'57". Pero ahora tocaba lo peor, y después del escueto descanso, llegaba la parte más dura: un km excaso donde ascenderíamos 100 metros de golpe. En los entrenamientos intenté subir todo este tramo corriendo y fue un grave error porqué coroné con los gemelos en carne viva y la impresión de haber subido más lento que mi abuela, así que puse en práctica una idea que traía pensada de antemano. Continué corriendo hasta la mitad del tramo y cuando vi que el ritmo ya era realmente lamentable, comencé a andar empujando las piernas con las manos... bingo! no solo conseguí superar los repechos más duros sin quemarme del todo, sino que incluso adelanté a algunos corredores que teóricamente iban corriendo! Correr por la montaña is different. Con todo esto, crucé el hito del 5K en 7'21" consciente del desafío que acaba de superar.


A pesar de la dureza de los dos kms anteriores, la subida había sido todo un placer y la había disfrutado al máximo. Está claro que tengo alma de escalador :). Ahora tocaba llanear por la serralada de Marina durante un par de kilómetros recuperando un poco el aliento y disfrutando de las preciosas vistas de una Barcelona soleada y de un ambiente limpio después de las lluvias de los últimos días... todo esto cubriendo el km6 en 4'52" debido a los pequeños toboganes del recorrido. Poco después, el recorrido me exigía el último esfuerzo, la subida al Poblado Ibérico que en tantas excursiones visité cuando iba al colegio en primaria. Aproveché esta última pendiente para superar a algunos corredores que tenía a la vista, una vez entré al recinto, giro de 180º y cambio del modo carrera de "subida" a "bajada" que era lo que quedaba en los últimos 2,5kms. Me crucé con Edu y le animé, había aguantado la distancia más o menos con respecto a Dues Pedres. 

Era consciente que bajar por montaña no es mi fuerte (ni mucho menos), pero no tenía intención de perder en el último esfuerzo todo lo que había ganado hasta ese punto. Así que apreté todo lo que pude y, aprovechando que la pista era bastante amplia (no peligrosas trialeras), aumenté la zancada y mantuve un ritmo alto que me permitió cubrir los kms 8 y 9 en 3'59" y 4'11" respectivamente. Ya solo faltaba bordear el parque a la salida de la zona forestal y cruzar meta en un tiempo de 53'13" del que me siento muy satisfecho.


Pocos segundos después llegó Edu con un crono muy parecido. Como merecedores de nuestro trofeo, nos dirigimos triunfales a por los bocadillos de butifarra y refresco para disfrutar de un desayuno de campeones. Después nos despedimos y yo me senté al sol a esperar que llegase el resto de miembros de mi equipo de runners. Esperaba que completaran la prueba sobre la hora y veinticinco aproximadamente, pero me llevé una grata sorpresa cuando, poco después de 1h15', vi aparecer a Jovacho tomando la última curva de bajada y unos diez segundos detrás de él a Ester con un ritmo triunfal: Bravo campeones! Habéis demostrado que podéis con todo! Sin duda, para los tres fue un buen bautizo en esta carrera, y seguro que repetiré todas las ediciones que me sea posible.

Sin duda, últimamente voy viéndole el encanto a correr por montaña en detrimento del asfalto. El ambiente es más agradable y entretenido, el entrenamiento es más exigente a causa de los continuos cambios de ritmo a los que te ves obligados por el terreno y el paso es más inestable con lo que fortalece más las piernas. Además, me parece que requiere de una forma de correr más 'estratégica' que lo hace más divertido. Ahora toca seguir entrenando fuerte estas dos semanas... llega la Endimoniada nocturna, 18K que convierten en una broma la carrera de hoy tanto en la dureza de las subidas como en la tecnicidad y dificultad de las bajadas... estoy un poco acojonado, la verdad :). A entrenar!